El juego simbólico

¡Hola!

Siguiendo la entrada anterior, continuaremos hablando sobre la importancia del juego para nuestros pequeños. 
En este caso, hablaremos sobre el juego simbólico.


El juego simbólico es fundamental para el desarrollo cognitivo y emocional de cualquier niño. El juego de imitar, el de roles, el hacer como si fuera, es el juego por excelencia de la infancia. Es el que domina gran parte de los juegos en los primeros años. 





Los padres debemos facilitar el juego simbólico y favorecer su desarrollo, permitiendo que nuestros niños recreen diferentes situaciones y personajes de forma espontánea.
¿Qué es el juego simbólico?
Recuperado de www.google.es


El juego simbólico es todo aquel juego espontáneo, que surge de modo natural en casa, en el parque o en el cole, en el que los niños utilizan su capacidad de representación mental para recrear todo un escenario de juego. Mediante este tipo de simbolización podemos observar como convierten una escoba en un caballo o un palo en una varita mágica. 
El juego simbólico permite la exteriorización de conductas aprendidas mediante la observación pero también estimula el aprendizaje de nuevas. Así, facilita la expresión de sentimientos y la activación de habilidades y competencias socio-emocionales, lo que aporta grandes beneficios en el proceso madurativo de los niños.

Los beneficios del juego simbólico se observan en todos los planos del desarrollo infantil, desde la psicomotricidad a la expresión de las emociones, incentivando y estimulando todo un abanico de habilidades personales y sociales de los niños a la vez que mejora su capacidad lingüística. 

  1. Fomenta la imaginación y la creatividad.
  2. Incentiva el aprendizaje de nuevas conductas.
  3. Promueve la adquisición de habilidades y competencias sociales como el trabajo en equipo, la cooperación, la negociación, la empatía.
  4. Permite la adquisición de nuevo vocabulario.
  5. Libera tensiones y ayuda a exteriorizar sentimientos y emociones. Jugando a ser los niños pueden manifestar sus miedos, angustia, rabia o tristeza de un modo adecuado sin temor a que nadie les reprenda.
  6. Facilita el conocimiento de sus propias posibilidades físicas desarrollando su psicomotricidad y domino del cuerpo.
  7. Facilita el conocimiento del entorno que les rodea y el funcionamiento de las cosas.
  8. Fomenta la autoestima y el autocontrol, proporciona confianza en uno mismo.
  9. Estimula la curiosidad, motor de cualquier aprendizaje.
  10. Ayuda a estructurar el pensamiento.



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